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"Todo, menos morir"

"Todo, menos morir"

Enrique Polanco sobre Martín Adán y Barranco.

Publicado: 2015-08-27

Por Jorge Valverde / Barranco de Cartón.

A Enrique Polanco le impresiona cómo Martín Adán desaparece a Ramón de su novela La casa de cartón: “De repente mata a Ramón, fue, lo mata; en dos palabras: 'Murió Ramón'. Y tú no entiendes cómo así saca del libro a un personaje tan importante.” Es en esa parte – continúa - donde viene lo de “Di lo que se te ocurra, juguemos al sicoanálisis, persigamos viejas, hagamos chistes… Todo, menos morir”. Le gusta esa frase: “Todo, menos morir”. En efecto, ahí arrancan Poemas Underwood. Y cuando acaban, Martín Adán sigue con “Murió Ramón cuando ya no le quedaba sino el rastrero y agobiado placer de mirar por debajo de los asientos en los lugares públicos.”

"Bañistas"

Enrique Polanco, pintor urbano, expresionista, de quien dijera Julio Ramón Ribeyro que ha logrado cantarle a Lima, la de nuestros amores y odios, su visible fealdad, su secreta belleza (1); tiene no solo un cuadro precioso de Martín Adán sino diez ilustraciones también preciosas que iban a acompañar una edición de La casa de cartón hasta hoy trunca. Varias de ellas alternan aquí.

"Chacras de barranco"

Llego a su taller en Barranco una tarde de junio del año en curso. Esta vez no llego tarde. Esta vez no me dirá: “Nah, en este país estamos jodidos por eso”. Igual hay algo raro: ¿será por lo forzado que implica plantear una entrevista para recién poder conversar sobre alguien a quien admiramos en común? Yo quisiera una conversación como la de dos desconocidos sobre una banda después de un concierto o sobre un equipo después de un partido de futbol. ¿Tendrá realmente esto algo de forzado o es que quiero llevar el texto hacia otro tema: la ausencia de espacios públicos que propicien el encuentro alrededor de Adán?

¿O será simplemente aquello de lo que habla Larissa MarcFarquhar: la incomodidad propia de una conversación socialmente aceptable solo en una entrevista (2)?

"Lulu"

Y también hay algo de inoportuno, de imposible para bien, en querer entrevistar a un pintor. Pienso que de una u otra manera vas a pretender en palabras lo que solo se puede decir con la pintura.  

Le dijo alguna vez Polanco a Antonio Cisneros que su estadía en China le sirvió para incorporar a su trabajo el concepto de silencio (3). Se lo planteo y me dice que “uno de los pilares de la pintura china tradicional es el uso del silencio, no es algo material ni inmaterial.”

Busco un poco en Internet, parece que el uso del silencio en la pintura tradicional china refiere a los paisajes donde las figuras humanas aparecen de forma muy reducida. Es el espacio, la pausa, el vacio; algo espiritual. La elocuencia del silencio. El mismo Polanco en Socialismo y Participación habla de “Montaña y agua”, “Pájaros y flores” y “Personajes” como las tres escuelas de la pintura china (4). El poder de sugestión de lo no existente tanto como de lo existente. Aprovecho el apunte de Ribeyro, “una composición cromática de carácter musical” y hago el símil: como en algunas músicas donde los silencios son tan importantes como el sonido.

Con desorden yo ya estoy pensando en el (no) movimiento de las películas de Wong Kar Wai.

Pero concluye Polanco: “No te lo puedo explicar. Tienes que verlo, es el silencio”.

Por su parte, Martín Adán, en La casa de cartón, señala con trazo plástico: “Una calle iluminada de silencio”.

pinturas de Zhang Daqian 

Polanco es miraflorino, pero vive en Barranco desde hace fácil 40 años. “Casi barranquino, ¿te das cuenta?”. El distrito se vuelve su barrio a la par que ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes. En esos años, me dice, “por el terremoto de 1974 las casas estaban derruidas y las alquilaban muy baratas”.

A inicios de los ochenta le alquila entonces un taller al colectivo de arte E.P.S Huayco que funcionaba en lo que ahora es la Estación de Barranco. “Medio que me integré, pero no totalmente. Fue en la época final de Huayco, cuando ya estaba en muere”. A mi inquietud por el mural de Cromotex (6) , me confirma que les ofrecieron una pared en Vitarte para recordar a los caídos. “Pero fue un fracaso. Ahí ya se notaba que como propuesta Huayco ya estaba en las finales porque el mural no salió, no pudimos, mucha anarquía”. Charo Noriega luego me cuenta que sí salió el mural y lo vemos en un libro de Gustavo Buntinx (7).

Imagen DEL LIBRO "E.P.S. Huayco. documentos"

Le pregunto por Humareda, que algunas notas sobre El Juanito de los ochenta los mencionan juntos. Me aclara, en contra de la leyenda, que Humareda no tomaba trago, a lo sumo café o alguna manzanilla. Que Humareda no andaba mucho por Barranco, pero pueden haber sido las veces que lo vino a visitar porque, a pesar de las diferencias de edades, eran muy amigos. Ya hace unos años había dicho que el amor a la pintura se lo inyectó Víctor Humareda (8). “Herman Schwarz tiene unas fotos muy buenas de esos días de Víctor en Barranco, una serie muy linda.… en la Ermita bailando marinera” (9).

FOTOS de Herman Schwarz

Pregunto por la diferencia entre pintar Lima y Barranco. “Hay una gran diferencia. Del Barranco tradicional queda poco, cada día queda menos, pero lo poco que queda es muy colorido.” En cambio, “El centro de Lima es más gris, está más cubierto por la tierra, más sucio, si hay algunos rastros, están casi velados por la tierra. Como no llueve nunca y no se limpia constantemente, Lima no tiene mantenimiento, entonces tiene un velo”.

pinturas de enrique polanco y victor humareda

Su taller es su casa, me ha dicho. Tiene una foto de Adán al costado del monitor, es una de las fotos de Baldomero Pestana en la librería de Mejía Baca en el centro de Lima, la que usó luego para el cuadro. También tiene fotos de Humareda. Muchos papeles, fólderes. Debo sentarme hacia un lado porque el sillón no está bien por el otro, me advierte.  

Me habla de El Juanito, que era otra cosa. “Una pulpería con tres mesitas, y el mostrador adelante donde vendían patita, y llegaba gente de bastante edad a tomar café”. Su cuadro con la pierna enyesada es el recuerdo de un mal paso. “Me caí de una banca, estaba zampadazo… Con unos patas, choborazas. Barranco era un pueblito.” (10) Recuerda que después de su primera exposición cayeron todos a El Juanito, la celebración fue allí, y desde esa vez se puso de moda. O sea, se siente testigo, y en parte también responsable del paso de un pueblito apacible al chongo insoportable de estos días. Menciona a algunos personajes de los años ochenta: Pacheco, el guitarrista en El Juanito a quien alguna vez Josesito Paz le pidió tocar un tango, pero tuvieron que detenerlo antes del tangocidio. “Tocaba pues bien chambría”. También estaban el moreno Mota, que había sido durante años el guardián del cine. Y el ‘Loco Achiote' (11) . “Piselli tiraba para barsucho, aunque la bodega era otra cosa. Había un grupo de barranquinos que chupaban todos los días desde las nueve de la mañana, cada uno tenía su botella.“

Polanco vive y trabaja en Barranco, el distrito que casi ya por inercia lleva la fama de haber cobijado a Eguren, Valdelomar y Adán. “¿Ya con esos tres, qué más?” La movida de artistas y actores de los ochenta hoy le parece disgregada, solitaria. “Habitamos Barranco pero como fantasmas.”

Subraya: “Ah, pero los fines de semana Barranco es simplemente asqueroso”.

pinturas de polanco

¿Conociste a Martín Adán? “No, pero una vez lo vi”. Cuando era alumno de Bellas Artes se le dio por ir al Larco Herrera. Ya había leído La casa de Cartón. Y Martín Adán era un personaje admirable, un poeta inmenso. “Un tipazo, ¿te das cuenta?”. En esos años, pongámosle 1979, el Larco Herrera estaba bien descuidado. “No recuerdo cómo entraba, pero sí recuerdo los grandes pabellones, inmensos, que tú entrabas y veíamos un rectángulo muy alto repleto de camas, en ambos lados, que era donde estaban los pacientes. Y entre pabellón y pabellón habían terrales, terraplenes. Un día, por ahí, veo un carro antiguo y grande. Evidentemente lo reconocí porque yo era alumno de la escuela, leía las cosas culturales, sabía quién era Mejía Baca. Bueno, en el carro estaban sentados atrás Mejía Baca con Martín Adán. Martín Adán con un abrigo y pijama de rayas.” La imagen está clara. “¿Sabe Dios de qué hablarían? Eran amigos”.   

Lo pintará cinco años después. No recuerda bien cómo salió la idea. “Pero evidentemente sentí la necesidad de pintarlo”. Antes había dicho: “A Martín Adán lo coloqué en una calle de colores embriagados” (12) (13).

"martín adán"

Pasamos al tema de las ilustraciones. De éstas me enteré un día que lo llamé para preguntarle por su cuadro. Me dice que fue el pedido de una universidad para una nueva edición de La casa de cartón que no prosperó. Sin embargo, entusiasmado él continuó y la expuso en la galería Inca Garcilazo de la Cancillería (14).  

Me cuenta que consultó números de la revista Mundial de la época. Que todas las ilustraciones tienen como fondo fotos antiguas de Barranco, salvo la del Malecón. Que en ellas incorpora las escenas y personajes que llamaron su atención, los pasajes que subrayó. No necesariamente observan una secuencia u orden con el libro. “Ahí está el capitán inglés de navío que había surcado los mares y había recalado en Barranco. O las nanas inglesas, de los niños y de los perros lobos.” En otra, "ves al cura, ves a Lulu, que es una chica laberintosa. Entra los domingos a la iglesia, molesta al cura”. “A dos beatas por las chacras de Barranco donde al fondo se ve el morro. Incluso seguro Martín Adán agarró ese Barranco”. “Ves un trasatlántico. Una columna griega sobre la cual está Proust. Walt Whitman, una de las pocas personalidades que él admira (15). Está la gringa fotofoba”. “Tienes el cinematógrafo con figuras de la época”. “En una parte del libro se dice ‘los ojos legañosos de Ramón vieron bajar un retrato de Bismarck’. Totalmente surrealista. Era un alemán que se mudaba” (16). “¿Te das cuenta?”

Me gusta lo de cielo pierolista. ¿Cómo así el cielo podía ser pierolista, señor Adán? Me da risa.

“¿Porque qué cosa es finalmente La casa de cartón?”, se pregunta y de inmediato la define como una bitácora de viaje de dos caminantes, el narrador y Ramón. La novela es riquísima en su variedad de imágenes. Piensa y concluye con satisfacción: “Me parece que trabajarlas así fue la manera adecuada para aprovechar la riqueza visual del libro”.

Me gusta que siendo ilustraciones que uno podría reconocer de Polanco, a la vez, son, sin miedo, con conocimiento, una lectura del libro. Eso no es poco. Ribeyro decía que Polanco tiene: “ojo de gato, ojo de pájaro, ojo de poeta” (17). Acoto despacito: ojo de lector.

Revista mundial

revista mundial y "cinematógrafo"

foto del archivo de la municipalidad de barranco
y "cielo pierolista"

foto del archivo municipal de barranco y 
"Poemas underwood"

Retomo el tema del silencio y le preguntó: ¿si en estas ilustraciones también se puede hablar del uso del silencio? 

“En la medida que no son calles desolados, no hay tanto silencio. Aunque puede estar. No sé si estarán”. Al respecto, Cisneros precisa: “La rotonda, los acantilados, el funicular, las viejas capillas y casonas del balneario del sur pertenecen y no al universo del poeta Adán. En realidad, han sido edificados en algún lugar del alma, imposible de fijar en el tiempo o el espacio. Metafísica. La ciudad de Polanco está vacía y llena, al mismo tiempo, de imposible personajes, cromos de colección, esmaltes recortados, paquebotes de ultramar, aviones de latón. Es, en cualquier caso, un escenario terrible y hermoso […] El Barranco de Adán (inventado otra vez por Polanco) cobra plena existencia (otra existencia) con los sagrados usos del color y del silencio” (18).

"boulevard proust"

Quisiera más reflexiones sobre los desafíos que implican abordar un libro o una figura literaria desde la plástica: ¿es necesaria la admiración?, ¿cómo apreciar lo que sale por encargo y lo que sale por motu propio?, ¿qué hacer con tanto artista que parece ya no leer?, ¿cuáles serían las mejores formas de rendirle homenaje a Adán en las calles?, ¿cómo se deben conectar los espacios públicos con nuestra tradición literaria y artística? Pero creo que me podría denso con tanta pregunta. Tampoco sé muy bien cómo plantearlas sin que suenen a queja. Atino, sí, al menos a preguntar: ¿no sería bacán un bar La casa de cartón en Barranco? “Claro. Bueno, yo recuerdo que había una placa en su casa, seguro se la robaron. Pero sería bonita una escultura que impresione, en bronce. Mmhhh, algo público que nos haga recordarlo. Te voy a decir, los cien años de nacimiento de Martín Adán pasaron desapercibidos. Imagínate, a las justas salió una notita en los periódicos” (19). Y Barranco, por otro lado, “se ha convertido en un chupódromo inmenso. En la Biblioteca Municipal seguro no hay nada. La biblioteca de un colegio puede que esté mejor. Ahora, sorprende la actual gestión - ya que de su periodo anterior no se tiene un buen recuerdo - con un concurso de murales. Eso está bien. El mural en Bajada de Baños está bien pintado, es bonito.”

"bismarck en barranco"

Alguna vez declaró que le gustaría hacer una película de La casa de cartón (20). ¿Cómo te la imaginas? "Como el Arca Rusa [de Aleksandr Sokurov, http://www.imdb.com/title/tt0318034/ ] una sola cámara que recorre distintas escenografías, que son las escenas de las ilustraciones hechas realidad”. ¿Con qué música? “Quizás la de Duncker Lavalle, la misma que usó Herman Schwarz en la presentación de las ilustraciones en la Cancillería”.

Agradezco y salimos conversando.

"malecón"

_______________

(1) Polanco, Enrique. Polanco: muestra antológica 1980-2004. Banco Sudamericano, 2004. Al respecto, no puede ser más precisa la reciente publicación de Lima la horrible de Sebastián Salazar Bondy con imágenes de Polanco que abren cada capítulo.

(2) MarcFarquhar, Larissa. El perfil de New Yorker. En: Malpensante, nro 80, agosto 2007. 

(3) Cisneros, Antonio. El reino esplendoroso del color. En: Libros & Artes, nro 1, may. 2002.

(4) Polanco, Enrique. Polanco por Polanco. En: Socialismo y Participación, nro. 71, setiembre 1995.

(5) Polanco, Enrique. Polanco: muestra antológica 1980-2004. Banco Sudamericano, 2004.

(6) La mañana del 4 de febrero de 1979, policías ingresan a la fábrica Cromotex tomada por el sindicato cuyo secretario general era un joven Néstor Cerpa Cartolini. Muere un capitán de policía y seis obreros, uno de ellos fue Hemigidio Huerta.

(7) Buntinx, Gustavo. E.P.S. Huayco. Documentos. 2005.

(8) El Peruano, martes 21 de noviembre de 2006 

(9) Fotos de Herman Schwarz fueron publicadas en Letras & Artes, números 18-19, abril 2007.

(10) Bruno Mendizabal refiere en el libro "Poesía en rock" de José Carlos Yrigoyen y Carlos Torres Rotondo que Polanco aquella vez fue embestido por una combi".

(11) En una historia de lo más ochentera, se dice del ‘Loco Achiote’ que por culpa de una chica despechada termina en Lurigancho.  

(12) Cisneros, Antonio. El reino esplendoroso del color. En: Libros & Artes, nro 1, mayo. 2002. 

(13) El cuadro lamentablemente no se exhibe en ningún lugar de manera permanente, lo tiene él en su taller.

(14) Homenaje a Martín Adán. Centro Cultural de la Cancillería, 2009 

(15) Dice Martín Adán: “Así, la vida de Walt Whitman - un yanqui medio loco que, por eso, fue un excelente poeta- fue un océano lleno de trasatlánticos.”

(16) Mirko Lauer lo identifica, se trata de Fritz Maltham, profesor en el Colegio Alemán y vecino de los De la Fuente en Barranco.

(17) Polanco, Enrique. Polanco: muestra antológica 1980-2004. Banco Sudamericano, 2004.

(18) Cisneros, Antonio. Martín Adán, Enrique Polanco (y yo). En: Puente: Ingeniería, sociedad y cultura, año 4, número 13, junio 2009.  

(19) Sin ningún afán de comparar a poetas, sino solo de observar los eventos alrededor de centenarios, podemos apuntar que para los cien años de Emilio Adolfo Westphalen la PUCP organizó un coloquio internacional, y San Marcos y la Academia Peruana de la Lengua un ciclo de conferencias.

(20) Perú21, 26 de noviembre de 2008. 


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Escrito por

Isegoria

Sobre la vigencia de autores y obras, y su valor público.


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Barranco de cartón

Sobre Martín Adán y su valor público.