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mini fotografía de martín adán (1926), por josé maría eguren

José María Eguren, el fotógrafo

Publicado: 2017-10-18
Tomando como pretexto –maravilloso pretexto– la fotografía de José María Eguren a Martín Adán en 1926, reproducimos aquí un valioso texto del primero que muestra su ánimo inquieto por los descubrimientos, capaz de escribir fácilmente sobre estética conforme escribe lo que siente. 
 
Decimos valioso porque "Filosofía del objetivo", texto publicado originalmente en la revista "Semanal", año V, número 196, el 4 de junio de 1931; forma parte de un libro, "Motivos", llamado por Emilio Adolfo Wesphalen el único aporte peruano “original a la interpretación metafísica y mítica de la vida y de las artes” y por Ricardo Silva-Santisteban “el más hermoso libro en prosa de toda la literatura peruana y uno de los más profundos”. Valioso también porque el texto va en paralelo con aquello en lo que Eguren ha sido considerado precursor –lo sostiene Westphalen–: el acercamiento a la fotografía con propósitos estéticos, afán puesto de manifiesto tanto en la reproducción como en el revelado de imágenes. Optó por una cámara de miniaturas –del tamaño de un dedal, que él mismo construyó para fotos de no más de dos o tres centímetros de diámetro–, con la que captó distintas situaciones y paisajes, y retrató a César Moro, Blanca Luz Brum, José Carlos Mariátegui, Juana de Ibarbouru y Xavier Abril, entre las personas más conocidas. Probó también efectos y colores en el revelado para darles su impronta fantástica o poética.

Falta, sí, nos parece, ubicar a este Eguren, con sus lecturas y anticipos, dentro de la historia de la estética y la fotografía en el Perú. Conscientes de ello, ponemos abajo una bibliografía base –la que iremos alimentando periódicamente– que quizá pueda resultarles de interés (Jorge Valverde) 

Filosofía del Objetivo

Por José María Eguren. 

La naturaleza es un cúmulo de fuerzas motoras, incesantes, su vitalidad es una harmonía, una compensación, un dualismo misterioso: alma y cuerpo, sujeto y objeto, vida y muerte; en estos principios la Naturaleza se postula y afirma. Su dos es una abstracción harmónica, la reproducción de sí misma es una moción de eternidad a manera de creación en el espacio. La Naturaleza es un autobjetivo, contiene anteladamente los elementos necesarios a sus determinantes; sus procesos químicos y su espíritu de invención que verifica en el hombre una serie de internos y reactivos, descubrimientos debidos algunas veces a la casualidad, o sea la libre acción de la Naturaleza sobre sus individuos, han culminado en la fotografía, primoroso invento, dualidad compuesta de lente y placa. No contento el hombre con reproducirse en la familia, duplica su imagen física. Nos preguntaríamos el porqué de este egoísmo colectivo, de esta necesidad ignota, nos interrogaríamos algo más. La reproducción es necesaria para la perennidad de la vida; el retrato es el reflejo de esta misma ley natural. El retrato artístico es una afirmación y una vivencia; se llega a retratar la Naturaleza y el espíritu por medio de ella y por la magia del arte. Robert de la Sizeranne escribe el proceso de la obra de arte fotográfica. Piensa que el fotógrafo debe tener su ideal y buscar el modelo y el lugar para hacer pruebas, que con la repetición y retoque le resulte la obra soñada: no pretende comparaciones con la pintura; pero considera factible un positivo bello, sentimental; la cámara no obstaculiza la acción creadora, es una nueva forma de pincel, y el pincel mismo completa la obra de ésta en el retoque. Con la fotografía se adquiere el sentimiento y la expresión. Con la diversidad de pruebas con el lápiz y el esfumino se llegaría a la musicalidad de Santa Cecilia de Rafael o al imaginismo vanguardista, si se busca un ángulo expresivo o un rostro desdibujado por un haz de sombras o una figura de naturaleza muerta, que causara la emoción de algo distinto a ella. El arte anterior al nuestro, el de Rodin, por ejemplo, presenta algunas veces similitudes con las peñas raras semejantes a esculturas humanas inconclusas. La fotografía detalla demasiado sin ofrecer la vida de un óleo, amplio de factura, visto a la distancia en que se funden los colores yuxtapuestos. El cinema ha mejorado la técnica de la fotografía, mas no su valor intrínseco; se ha probado que la cualidad de ésta no es el movimiento; el objetivo corta el movimiento, el cinematógrafo es el movimiento aplicado a la fotografía. Pero esta fusión alcanza resultados insuperables en el arte gráfico. El cinema es una disciplina para el artista fotógrafo, pues en contacto con el dinamismo vital, adquiere nueva observación y entrenamiento sicológico, visión de paisaje e innumerables matices sugerentes que, de continuo, se desprenden de los movimientos de cuerpo y alma, de sombra y luz. El cinema da al objetivo una nueva dimensión; pero siempre es el pincel del artista en forma de cámara el que exterioriza el movimiento. El objetivo ha dilatado la mirada del hombre detallando los luceros en la placa sensible, fotografiando el puerto a través de las nieblas y estimulando la búsqueda telepática y espiritista. Pero sin tratar, por ahora, de los plasmas sutiles, ni el cuarto del tono fotográfico, nos detendremos un punto en el objetivo transformador que actúa independiente como una entidad. Vemos frecuentemente desfiguraciones fotográficas o embellecimientos milagrosos, semejantes a creaciones súbitas. Hay tan caprichosas que sorprenden, como si agentes desconocidos las confeccionaran con un poder extraño. Hay negativos que parecen burlarse del fotógrafo y otros tan bellos que nos vienen como un presente insólito para nosotros perdurable. Los dibujos vanguardistas abundan en estas apariciones. Verdaderos encajes, disociaciones harmónicas, seres inesperados, cual si fueran productos de raras videncias, de un dispositivo mágico. Cada día se perfecciona la cámara, cada día nos brinda valiosas sorpresas. La importancia de la fotografía se acrece sin dilación. En revistas tan admirables como Bifur de París la vemos al lado de dibujos también admirables. Hay una titulada Paysage de G. Krull, en la cual figura en vez de plantas, una guirnalda de niñas núbiles, como si los árboles se hubieran tornado en ninfas, art nouvel, y la naturaleza toda se humanizara. En Le Surréalisme de Breton vemos una prueba de Buñuel al lado de un sketch de Maiakovsky. La fotografía corre paralela con el dibujo actual. Estos aciertos imaginativos parten de la misma ley misteriosa y dual. Ella ilustra nuestra vida, nuestros viajes, nuestros momentos y participa de nosotros mismos; un retrato no puede liberarse del sujeto retratado; es únicamente este sujeto. Es la semejanza tangible más individual y, en este sentido, la más neta reproducción. El retrato sicológico es una introversión, por eso la foto tiene alcances de maravilla. Hay expresiones de dulzura que parecen liberarse de las leyes del dibujo y la sombra, simulan un movimiento imperceptible, algo inmaterial, incógnito. Estas expresiones producidas por mecanismos inconscientes o por un gusto refinado, que sería genial, llegan a un efecto mágico, a un valor real inolvidable. Es mayor su virtud cuando la suerte nos da la imagen ideal de un ser querido, como si el destino nos la trajera como un don de la altura. La estética del cielo debe ser una expresión inmaterial; aquí guardamos la forma que es una afirmación del espíritu. La fotografía reproduce la del alma, duplica un mismo sentimiento y lo fija en la lámina sensible; porque es la claridad, en el espejo luminoso del recuerdo.

La faceta fotográfica de Eguren en el programa Sucedió en el Perú.
La cámara fotográfica se encuentra –entendemos– en el Instituto Riva Agüero. Y el álbum de 18.4 x 11.5 centímetros, con más de 520 fotos, en la Biblioteca Nacional del Perú. 

imágenes tomadas de los libros citados en la bibliografía


Bibliografía

EGUREN, José María. Motivos: con 40 fotografías del poeta. Edición de Ricardo Silva-Santisteban. Lima: Biblioteca Abraham Valdelomar, 2014. Eguren también aborda tangencialmente la fotografía en los textos o “motivos” Paisaje mínimo y El nuevo anhelo.
–. Obra poética. Motivos. Prólogo, cronología y bibliografía por Ricardo Silva-Santisteban. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 2005.
–. Obras completas. Edición, prólogo, notas, bibliografía y dirección de Ricardo Silva-Santisteban; estudio y catálogo de la obra plástica de Luis Eduardo Wuffarden; fotografías de Daniel Giannoni. Lima: Banco de Crédito del Perú, 1997. 
–. Motivos estéticos: notas sobre el arte y la naturaleza. Recopilación, prólogo y notas de Estuardo Núñez. Lima: San Marcos, 1959. 

JARAMILLO, Isabel de. “Conversaciones con José María Eguren”. En Obras completas de José Maria Eguren. Lima: Mosca Azul, 1974.

TORO MONTALVO, César. "La pequeña cámara de Eguren". En Kuntur :Perú en la cultura, nro 2, set-oct., 1986.

TORRES, María Alejandra. "José María Eguren y las imágenes técnicas: a propósito de 'Filosofía del Objetivo'". En Escritura y Pensamiento, vol. 15, núm. 31, 2012. 

WESTPHALEN, Emilio Adolfo. "Pinturas y fotografías de Eguren – el poeta". En Debate, nro. 38. Lima, mayo de 1986.




Escrito por

Isegoria

Sobre la vigencia de autores y obras, y su valor público.


Publicado en

Barranco de cartón

Sobre Martín Adán y su valor público.