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Martín adán

Dentro de mil años sabremos algo de la pintura (Martín Adán)

En junio de 1955, a propósito de la polémica entre arte “moderno” y arte “clásico”, la sección Cátedra Libre del suplemento dominical de El Comercio le pregunta a Martín Adán ¿por qué se ha transformado la pintura? El poeta pide, por favor, que no le hagan preguntas tontas mientras echa la siesta.

Publicado: 2016-11-04

¿Pero qué se yo de la teoría de la pintura? La pintura tuvo tantas…..; solo que en otros tiempos tuvieron la prudencia de no definirlas ni filosofarlas: simplemente pintaban, y hasta ahora nosotros, los miserables de la Historia; andamos pensando qué y por qué pintaron Dürer, Rafael y Goya. ¿Me permite Ud., gratísimo amigo Larrieu; decir otra impertinencia? La impertinencia es ignorancia, que es mi género. Yo creo, si creí alguna vez, que el humano pretende representarse venerable a sí mismo. Y el humano es humano: no lo hizo Platón, ni Honorio Delgado: lo hizo Dios, que es lo más verosímil, el cual nunca supo lo que hizo, y por eso es en todo tiempo. El humano, digo, procura representarse porque no es suficiente. Creo, y repito que si alguna vez creí como cree mi vecino, el de los anteojos, que Picasso nació en el año…. - no lo recuerdo; está en la Enciclopedia Espasa - . . . en que cayó Constantinopla, Bizancio proseguía y mandó entre nosotros hasta hace unos años. Todo - como se dice. 

Tenga Ud. paciencia, que es joven, amigo Larrieu: dentro de mil años sabremos algo de la pintura: hay que dejar que se muera Picasso, el de los payasos y también el de las abstracciones. Digo mal: no es Picasso: es nuestro día, y contra el día vivido nada hay que hacer. ¡He conocido tantos payasos y tantas abstracciones! Siempre lo es todo uno mismo ante la realidad: no hay dios q' baste a crearlo bien a uno mismo. Sonría Ud., amigo Larrieu.

La pintura es algo que está pintado, sublimemente indiferente a nuestro criterio a menos que lo restauremos o lo pulamos. La pintura es algo de lo eterno que nos incomoda en esta vida, y de ahí la dignidad del oficio de pintor: hasta Bacaflor es venerable, el de la viacrucis de la Catedral y el de las otras cosas, y ahí está Carlos Cuarto con toda la familia en no sé qué sinceridad de Goya y comprensión de Carlos Cuarto.

Otra vez, recién conocido y ya admirado, por tanto de adverso, amigo Larrieu, cuando quiera Ud. hacer preguntas tontas no me despierte cuando estoy durmiendo en la siesta.




Escrito por

Isegoria

Sobre la vigencia de autores y obras, y su valor público.


Publicado en

Barranco de cartón

Sobre Martín Adán y su valor público.