hasta siempre, Arturo Corcuera

Martín adán

Dentro de mil años sabremos algo de la pintura (Martín Adán)

En junio de 1955, a propósito de la polémica entre arte “moderno” y arte “clásico”, la sección Cátedra Libre del suplemento dominical de El Comercio le pregunta a Martín Adán ¿por qué se ha transformado la pintura? El poeta pide, por favor, que no le hagan preguntas tontas mientras echa la siesta.

Publicado: 2016-11-04

¿Pero qué se yo de la teoría de la pintura? La pintura tuvo tantas…..; solo que en otros tiempos tuvieron la prudencia de no definirlas ni filosofarlas: simplemente pintaban, y hasta ahora nosotros, los miserables de la Historia; andamos pensando qué y por qué pintaron Dürer, Rafael y Goya. ¿Me permite Ud., gratísimo amigo Larrieu; decir otra impertinencia? La impertinencia es ignorancia, que es mi género. Yo creo, si creí alguna vez, que el humano pretende representarse venerable a sí mismo. Y el humano es humano: no lo hizo Platón, ni Honorio Delgado: lo hizo Dios, que es lo más verosímil, el cual nunca supo lo que hizo, y por eso es en todo tiempo. El humano, digo, procura representarse porque no es suficiente. Creo, y repito que si alguna vez creí como cree mi vecino, el de los anteojos, que Picasso nació en el año…. - no lo recuerdo; está en la Enciclopedia Espasa - . . . en que cayó Constantinopla, Bizancio proseguía y mandó entre nosotros hasta hace unos años. Todo - como se dice. 

Tenga Ud. paciencia, que es joven, amigo Larrieu: dentro de mil años sabremos algo de la pintura: hay que dejar que se muera Picasso, el de los payasos y también el de las abstracciones. Digo mal: no es Picasso: es nuestro día, y contra el día vivido nada hay que hacer. ¡He conocido tantos payasos y tantas abstracciones! Siempre lo es todo uno mismo ante la realidad: no hay dios q' baste a crearlo bien a uno mismo. Sonría Ud., amigo Larrieu.

La pintura es algo que está pintado, sublimemente indiferente a nuestro criterio a menos que lo restauremos o lo pulamos. La pintura es algo de lo eterno que nos incomoda en esta vida, y de ahí la dignidad del oficio de pintor: hasta Bacaflor es venerable, el de la viacrucis de la Catedral y el de las otras cosas, y ahí está Carlos Cuarto con toda la familia en no sé qué sinceridad de Goya y comprensión de Carlos Cuarto.

Otra vez, recién conocido y ya admirado, por tanto de adverso, amigo Larrieu, cuando quiera Ud. hacer preguntas tontas no me despierte cuando estoy durmiendo en la siesta.


Escrito por

Isegoria

Sobre la vigencia de autores, su conexión con nuestro medio y, por ello, su valor público, económico y social


Publicado en

Barranco de cartón

Sobre Martín Adán, su relación con Barranco, Lima y Cusco.