Gracias por todo, valiente Gio Infante

Rafo León sobre Martín Adán: "Admiro a los artistas que hacen de su sustancia un fin en sí mismo"

Conversamos con Rafo León, sobrino del poeta de 'La mano desasida' y 'La casa de cartón'. 

Publicado: 2015-06-17
En esta entrevista (1), el periodista y escritor habla sobre su celebrado pariente, al que le dedicó un especial de su programa televisivo.

¿Eres pariente de Martín Adán, cierto? ¿En qué grado?
Mi padre y Rafael eran primos, el nombre de mi padre es Abelardo León de la Fuente y, como te consta, Martín Adán era Rafael de la Fuente Benavides. En realidad yo también soy León de la Fuente, pero me parece una huachafería usar el apellido compuesto. El apellido de la Fuente es muy antiguo en el Perú, y tiene dos ramas, una que se fue para el norte y otra, que vino de Argentina y de allí se distribuyó en el norte de Chile y Arequipa. El último libro de Hugo Coya (2), sobre la espía Elvira de la Fuente, que sirvió a los aliados y a los nazis, se refiere a un personaje de esta segunda rama, riquísima por la minería. No hay parentesco directo entre ambas ramas. Un tío de la Fuente, un maravilloso psicótico que nunca trabajó y tenía dinero, se fue por dos años al Archivo de Indias de Sevilla tras las huellas del apellido. Regresó a la vez dichoso y deprimido. Dichoso porque según dijo, halló documentación que prueba que el primer de la Fuente que vino en el virreinato (era cura y estuvo destacado primero en Huancavelica. De la Riva Agüero tiene una referencia a un personaje así en Paisajes Peruanos), descendía directamente de don Juan de Austria, el gran militar de los Habsburgo e hijo natural de Carlos V. La depresión de mi tío era por la bastardía, a pesar que según sus descubrimientos, descendemos directamente de Juana la Loca y de Isabel y Fernando.
¿Conociste a Martín Adán? ¿Tienes algún recuerdo familiar directo o indirecto de él? ¿Coincide con esa figura genial, de bohemia y algo irascible?

El hecho de que yo no lo conociera en persona y que además, me enterara demasiado tarde del parentesco, se debe a un rasgo muy peruano de época. Mi padre era un militar, con mucha sensibilidad pero cachaco al fin. Todos sabemos que era cercano a Rafael y que en algunas ocasiones se veían a escondidas y se ponían a chupar. Pero Rafael tenía tres rasgos que para un militar eran inadmisibles y que debían ser ocultados como secretos de familia, sobre todo ante sus hijos hombres: alcoholismo, homosexualidad y bohemia. ¡No fuera a ser que el ejemplo cundiera! En el fondo mi padre, que era brillante, sabía de los componentes de ADN que lleva el apellido de la Fuente, y quería evitar que se creara en alguno de sus hijos, el hábitat para que estos bichos se criaran e hicieran lo suyo. Razón no le faltaba, aunque a mí me diera en su momento mucha furia, por haberme perdido la oportunidad de conocer a un grande de verdad. Mi hermana Pilar, mayor que yo por seis años y muerta hace tres, fue a ver a Rafael al hospital, cuando ya lo habían trasladado del asilo Canevaro. Se hizo anunciar con una enfermera y esta misma regresó con un mensaje: "Dice don Rafael que le diga a su querida sobrina, que él ya se fue". 

Con el tiempo he recordado rastros sobre encuentros entre mi padre y Rafael, e incluso he encontrado en San Pedro de Lloc una carta de este a otro primo, Santiago de la Fuente, en la que Rafael se expresa de una manera muy cariñosa de Abelardo y de 'la tía Elenita', mi abuela paterna, que en verdad era un ángel. Recuerdo que una noche, yo tendría cinco años de edad (1955), mi padre regresaba de sesionar en el parlamento (era diputado odriísta por Pacasmayo), y sonó el teléfono, él respondió y salió. Mucho tiempo después me enteré de que la llamada, a las dos de la madrugada, venía de Rafael, en estado de pánico. Según dijo, se encontraba en una situación límite de la que solo mi padre, por su investidura política, lo podía salvar. Abelardo agarró del bar de la casa una botella de pisco y fue a buscar a su primo a un cuartucho infame de la avenida Abancay, situado encima de la bodega de un chino. Encontró a Rafael casi en delirium tremens, que se lo cortó con un solo trago de media botella. Y luego vino el relato del drama: sus acreedores lo iban a meter preso. ¿Y quiénes eran sus acreedores? El principal y más furibundo, el chino de abajo. Mi padre se sentó en el piso del sucucho con su primo y se pusieron a conversar hasta que clareó y abrió la bodega. Abelardo bajó y pidió las cuentas del señor de la Fuente, para cancelarlas. El chino, sorprendido, dijo que ubicaba al borrachito de arriba pero que no le debía nada porque él no fiaba.

Como periodista y escritor, ¿qué imagen tienes de Adán? Durante varias décadas la prensa lo trató como “el poeta vivo más importante del Perú”.
Yo en general admiro a los artistas que hacen de su sustancia un fin en sí mismo, y no una coartada para el contenido o el referente. Martín Adán, creo yo, como Cernuda o Góngora, trabajaron estrictamente sobre la palabra, ya casi sin que importaran sus significados: es la sonoridad, la música, que crea contenidos pre verbales inclasificables. Pienso que los sonetos de Martín Adán están entre los mejores de la lengua española. Y, sí, no dudo en colocarlo entre los poetas más destacados y profundos de la República, por lo menos. Cero retórica, cero contenidismo: la palabra labra, la palabra se crea a sí misma. Cezzanne y sus manzanas, Stravinsky y sus sonatas, Ionesco y su teatro.
¿Algún soneto que en particular te guste? ¿Un tema en especial para con alguno de sus libros? ¿Quizá una edición ilustrada que esperarías?

Este fragmento de Aloysius Acker:

¡Muerto!...
En cuanto miro, no veo  
Sino tu nariz de hielo.
¡Qué estado perfecto!...  

¡Como si Dios creara de cierto!...  
¡El no nacido, el no engendrado, muerto!...
Flores, lágrimas, candelas,  
Pensamientos,  

Todo demás, todo demás;  
Como al deseo…
En mi ardida sombra de adentro,  

Real como Dios, por modo infinito  
Y sensible, yaces muerto:  
Yazgo, muerto

Y todavía no termino de digerir las ilustraciones de Ricardo Grau, dame tiempo. 

¿Dirías que para ser un poeta tan asociable a lugares (Barranco, Lima, Machu Pichu), Adán está especialmente olvidado?
No creo que esté tan olvidado ni que fuera demasiado asociado a lugares. Se sabe de su estadía en Barranco por La casa de cartón, y bueno, Lima fue el escenario principal de su tragedia. Ocasionalmente iba a San Pedro de Lloc y a Pacasmayo, donde vivía otro tío loco, cultísimo, y se iban a caminar por los arrozales a chupar chicha con los campesinos, bajo un sol de Van Gogh. También sé que hizo un viaje más o menos largo a la sierra de Lambayeque, donde aprendió rudimentos del quechua. Además de su fuga a Santiago de Chile. Dicen que nunca subió a Machu Picchu, que se quedó emborrachándose en el hotel de Cusco, escribiendo La mano desasida. Dato a comprobar (3). Pero voy a que hoy tú mencionas a Martín Adán en ciertos sectores de jóvenes medianamente cultos y por lo menos la mayoría recuerda fragmentos de la respuesta a Celia Paschero (4). Pero por otro lado, no se puede pedir demasiada prensa para un poeta difícil y hermético. Las cosas deben quedarse en el lugar para el que se crearon, ¿o es muy fácil trasplantar orquídeas demoniacas en el jardín de tu casa?
Con la asociación a lugares, y lo olvidado que me parece ello, me referiría más precisamente a sus obras. 'La casa de cartón' es algo así como “aquel largo poema a Barranco que otros no entregaron y del que Lima carece” (Mirko Lauer) y 'La mano desasida' por encima de la situación que comentas mereció el Premio Nacional de Cultura; para decir un par de cosas sobre estos dos libros en mi opinión exquisitos y magnos. Entonces, ¿acaso para el encariñado con Barranco como para el alucinado con Machu Pichu estas dos referencias no deberían estar a la mano? ¿No hay un olvido a ese nivel? ¿No deberíamos tener en el distrito la ruta - desafiante por lo atmosférica e irónica - a la altura del libro? ¿Existe un registro visual del sitio arqueológico a la par del poemario?

Cuando pienso en relacionar a algún creador con su ámbito y hacer de ello una propuesta pública de turismo cultural, o algo por el estilo, no puedo dejar de pensar en la personalidad del homenajeado y en qué pensaría este de la idea de connotar un espacio con su nombre, su personalidad, su obra; es todo un riesgo. Pienso que si a Rafael alguien le hubiera propuesto semejante cosa, la mandada a la mierda se habría escuchado hasta en el cielo. Yo ahora tengo el encargo de hacer una guía del Miraflores de Ribeyro, y cuando leo los textos de Prosas Apátridas o La tentación del fracaso, contra la vanidad y la huachafería del homenaje al literato, me entran unos escrúpulos horribles. 

Praga es una ciudad maravillosa pero no tiene un mínimo rincón que no esté invadido por ese turista que reifica a los artistas a través de sus rutas o sus referencias puestas en calles, plazas y casas museo. Llega un momento en que a los Mozart callejeros los quieres aplastar contra la pared hasta que la flauta les entre por los ojos, y a Kafka lo han 'puesto en valor' como si hubiera sido poco más o menos que Peter Pan, no se ha conseguido transmitir la oscuridad del alma del escritor, y eso da un poco de vergüenza.

No sé, es cierto, el Barranco de Martín Adán es un escenario irremplazable y único para la novelita, pero aquel Barranco, no el de hoy, que más se acerca a una biografía de la Tigresa del Oriente. No a las mixtificaciones. ¿Y Machu Picchu? Solo de imaginar el horror que hicieron Los Jaivas con el mamarracho de Neruda (5) se me revuelven las tripas. Dejemos en paz a las palabras y a las piedras. O por último, que haya en Cusco un grupo de guías especializados, que puedan orientar una visita al conjunto, tomando como base el poemario de Rafael, aunque también me da un poco de preocupación.

De acuerdo, imagino mal lo de Praga, pero creo hallarme en el otro extremo: inquieta que en Barranco no exista la más mínima referencia a 'La casa de cartón'. Además, me parece ver todavía una constante entre el Barranco de Adán y el de hoy: un proceso de urbanización que sigue inspirando amor, pero, sobre todo, en palabras de Luis Loayza: ironía (“Humorístico”, dice Mariátegui). ¿Me dices entonces que no ves modo posible de instalar señas u obras que remitan al libro sin faltarle al 'espíritu del poeta', que ofrezcan una referencia en el Barranco de hoy a aquel libro tan “gozable” (Abelardo Oquendo recientemente)? ¿Barranco no debería hacer nada con 'La casa de cartón'?
No soy tan barranquino como tú. Mi hija vive en un hermoso departamento cuyos balcones dan a la ermita, esqueleto de crustáceo al que los gallinazos le siguen sacando carnecitas, y como voy a verla con frecuencia encuentro la mixtificación de una bohemia marinada en coca, anticucherías que despiden un olor que corresponde al Cono Este, y el intento Studio 54 de darle al distrito la onda gay urbana del NY de los setentas. Respóndeme: ¿dónde está Martín Adán en medio de semejante burdel?
Sigamos. Cuéntanos un poco cómo surgió la “Ruta Martín Adán” en el programa 'Tiempo de viaje' (6).

Hay un hecho curioso y verificable: San Pedro de Lloc y Pacasmayo tienen un aura de paraíso perdido para quienes nacieron allá y se fueron, o para quienes visitaron esos lugares con alguna asiduidad, que es mi caso. Mi padre, sampedrano, tuvo que venir a Lima y entrar al ejército a raíz del suicidio de su padre, se jubiló a los cincuenta años, sanísimo y en la plenitud de sus facultades, con la idea de regresar a su tierra y poner allá una librería, o volver a alquilar una hacienda y dedicarse a cultivar arroz. Nunca lo hizo. Se suicidó pasivamente en Chiclayo, al menos bastante cerca de su tierra, en la última etapa de su ancianidad, cuando un amigo lo invitó a dejar Lima e irse a jugar gallos, a tomar cerveza y a comer rico. Un día nos llamaron de la casa del amigo: mi padre había muerto dormido. El frasco con las pastillas contra la insuficiencia cardiaca que sufría, y de las que dependía su vida, estaba intacto en el bolsillo de un saco. El padre de Martín Adán, Santiago, nunca tuvo relación con Pacasmayo y sin embargo cuando abandona a su familia limeña, se va allá y se dedica al agro. En un viaje con Daniel Titinger descubrimos su tumba en la parte vieja del cementerio de la ciudad. Toño Cisneros, casado con una Luna (hija de un Luna de la Fuente), sentía el imán, al igual que yo, que he construido un mundo de fantasías en torno a una época de mi vida transcurrida allá, que es más una freudiana novela familiar que una realidad. 

Enterarme a través de mis primos Cocoy y Lila de la Fuente de las visitas esporádicas que Rafael hacía a la hacienda La Sexta, donde también vivía el tío loco Nicanor, ver fotos de épocas, leer cartas manuscritas con referencia a los lugares y a mi familia, me llevaron a hacer esa ruta, que es en mucho imaginaria pero también testimonial, por lo que declararon familiares y amigos que lo conocieron.

Brillante lo de “César Sulka y yo”, el anagrama del Aloysius Acker que hace en tu programa Jaime Gavidia. No obstante, Rodrigo Nuñez, tomando palabras de su padre, dice que el motivo del poema no es el hermano menor, ni Gilberto Owen, sino un tal Döering. Por otro lado, Luis Vargas prefiere la versión que dé menos motivos extraliterarios al origen y destrucción del poema, ya que eso hace la lectura menos fructífera, postula él que la muerte es ajena y la exclusión de publicaciones fue por su contenido, en efecto, “simbolista y hechizo”. ¿Tienes alguna opinión al respecto?
Me aburre tanta especulación que no fue, va ni irá a ninguna parte. La extra literalidad de Aloysus Acker o de cualquier otro poema de Martín Adán - o de cualquier otro tallador de piedras- me centra, me basta, me abraza.
Sobre Barranco, ¿le reconocerías una identidad distrital? Identidad, que de ser el caso, ¿se afianza o disgrega?
Barranco se ha buscado a sí mismo de mil formas, y ha adoptado el cliché turístico del distrito de la bohemia, y toda esa vaina. Fantasías, imaginación, mercadeo turístico. Barranco, el de la 'belle epoque', se cae a pedazos y la parte que florece (con el precio del m2 más caro del Perú), son sus barrancos, ornados por Mario Lara (mi pata del alma) y Borasino.
Se asocia a Barranco con cultura, ¿pero si juzgamos por la cantidad de librerías en el distrito o el estado de la Biblioteca Municipal?
Esa asociación es parte de un pastiche turístico irreal. Yo no me lo trago, solo voy a Barranco a visitar a mi nieto que vive frente a la ermita. No me gustan las mixtificaciones baratonas. Y encima, con la bestialidad que se hizo al poner el Metropolitano partiendo el distrito, se ahondó más todavía la disociación entre el Barranco pobre y el espléndidamente pituco. Y a nadie la importa nada, a condición que no te afecten tu vista al mar.
Respecto a la tradición, ¿ves a Barranco haciéndose cargo de ello? Y no solo me refiero al gobierno local, sino a las empresas, asociaciones y ciudadanos.
No sé a qué te refieres con "tradición", una palabra que en principio me parece sospechosísima. Bueno, hay iniciativas para rescatar algunas partes del distrito, como el MATE de Testino, muy bonito pero no hay dónde parquear, por ejemplo. Lo que te demuestra que seguramente surgirán otras obras en la misma línea pero con toda probabilidad, sin considerar el contexto, muy a la peruana.
Con tradición me refiero a aquello que contextualiza o acompaña a familias, ocupaciones o lugares, que indica de alguna manera de dónde se viene, lo que se ha hecho antes, aquello en lo que nos debemos mirar, de lo que debemos ser conscientes para ponerlo a prueba o desarrollarlo, y que puede ser motivo de distintos tipos de integración y desarrollo. Curioso que menciones el MATE porque dice Mario Montalbetti algo así como que poesía y fotografía son las dos tradiciones artísticas más potentes en el país.
Ok, pero, ¿cuál era la pregunta? Lo dejamos ahí mejor.
Tienes la que fue casa de Adán en pleno Boulevard ('La casa de cartón') sin una seña de ello, o más bien: ¿seña de qué es eso?
Conoces la respuesta a tu pregunta, y no voy a redundar sobre ello. Pero sí me comprometería a donar una placa indicando que allí vivió Rafael de la Fuente, con el tío maxmordón encerrado en el sótano, delirante de angustia; la bruja Tarsila y la evaporada madre, más la memoria de César, el hermanito muerto.
¿Te tomo entonces la palabra y coordinamos si es necesario más adelante la placa?
OK
Más allá del gesto de gratitud que implica una placa conmemorativa o la intervención artística en un espacio público, ¿ves en ello algo que puede enriquecer nuestra apreciación lectora?, ¿le ves a ello una utilidad social y económica?
Yo creo que si se quiere en verdad hacer algo para que se conozca y aprecie a Martín Adán, no va tanto por la parafernalia pública de la placa, el monumento ni el homenaje. Mi mujer trabaja hace treinta años como profesora de Lengua y Literatura con adolescentes, en un colegio privado, y uno de los textos que usa en su curso es La casa de cartón, antes de llevar a los alumnos a Barranco, a vivir las experiencias leídas. Pilar es la profesora más popular y querida en el colegio.
Igual que tú pienso que la mejor forma para que se conozca a Adán es sembrando lectores, pero para ello creo que hay varias formas. Últimamente, ante la situación general de la educación regular, le voy a la que opta por el contagio, por mostrar, siempre que valga la pena, claro, el mayor entusiasmo posible respecto a lo que se lee: el hacer cosas por ello. Por ahí va nuestra intención de poner una placa, pero hacerlo solo después de recitales, talleres, intervención escultórica, murales, exposiciones y conversatorios que de alguna manera destaquen la relación de Martín Adán con Barranco.
Sí, pero creo que siempre se debe respetar el legado de Martín Adán en cuanto a sus rasgos personales, sus fobias, su timidez, su disociación. No es igual homenajearlo a él que a Paulo Coelho.
Sí, y en el caso de Adán me parece tremendo desafío que reclama no solo el trabajo conjunto de artistas, intelectuales y gestores, sino, además, con experiencia en ello. ¿Mientras no encuentren pues las ganas o el presupuesto suficiente para aquello supongo que no estará de más este primer paso, no?
Te confieso que no es un tema que me quite el sueño.
¿Muy lejos estaremos de algo como un Dickens World pero de 'La casa de cartón'?
La verdad, no sé calcularlo en kilómetros.
Por último, ¿a quién te gustaría ver haciendo de Martín Adán en una interpretación teatral o performance? A propósito, ¿Adán era bajito?

No imagino a nadie haciendo ese papel, aunque Isola podría intentarlo. Martín Adán era de la estatura de mi padre, 1.72, o menos. Los de la Fuente no somos altos y llevamos una dosis enorme de locura, de taras endogámicas, de alcoholismo y de incapacidad para acomodarnos en la vida normal, que de vez en cuando produce genios: el indiscutible, Martín Adán, pero no olvides a Nixa (Nicanor de la Fuente, importante poeta vanguardista y columnista de La Industria de Chiclayo, que vivió cien años y escribió hasta el día de su muerte, ocurrida hace menos de cinco años); recuerda también a Gaviota, Magdalena de la Fuente, hija de Nicanor, el primo loco, autora del poemario Dios es gay, íntima amiga de Mario Poggi y próxima candidata a la Presidencia de la República, con Daniel Titinger en la plancha para vice presidente.


Por Jorge Valverde
Barranco de Cartón.


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(1) Por correo electrónico, mayo 2015. 

(2) Coya, Hugo. Los secretos de Elvira. Aguilar, 2014.

(3) “La última producción de Martín versa sobre los viajes hechos a Machu Picchu, viajes frustrados, pues las dos veces, estando en el hotel, no quiso conocer las ruinas por temor a la altura”.- Miguel Milla en Cultura Peruana 14, nro 70 (abril de 1954), pp. 8-9. Entrevista recogida por Andrés Piñeiro en Martín Adán. Entrevistas.

(4) Poemario “Escrito a ciegas”, 1961

(5) En 1981, Los Jaivas interpretan poemas de Pablo Neruda en la misma ciudadela.

(6) https://www.youtube.com/watch…




Escrito por

Isegoria

Sobre la vigencia de autores y obras, y su valor público.


Publicado en

Barranco de cartón

Sobre Martín Adán y su valor público.